miércoles, 2 de julio de 2014

25 de enero 1983

Laura ya no me escribe. Y de verdad que lo siento. Me había ilusionado con esta amistad. No sé, tal vez aún haya esperanza. Pero son demasiados días sin recibir nada.

Ando con un “cabreo” de muerte. Susana pasó por mi lado, y me pareció entender que me estaba evitando. Allá ella. Yo paso más. ¿Pero qué se cree?
Y sin embargo, me siento tan mal... Creí que le gustaba, y supongo que eso me perdió. Antes por que no le hacía caso, y ahora, que la persigo, tampoco. Pero ya se acabo, esta vez definitivamente.

¡Aleluya! Por fin carta de Laura. Parece ser que se equivocó de “remite”. Le devolvieron la carta, afortunadamente, y supo así que la carta no había llegado a su destino. Es una suerte, o quien sabe si no es una señal del principio de una gran amistad, porque desde luego yo no le habría vuelto a escribir. Habría siempre existido la duda, y así ni ella me hubiese escrito de nuevo ni yo tampoco. A partir de ahora, por si acaso, aunque tarde en llegar alguna de sus cartas, le escribiré sin tener que esperar su respuesta. Al menos, si compruebo que tarda en hacerlo. Pero si a la segunda ya no recibo nada, es porque ya me ha olvidado, y para qué seguir escribiendo...

Dice que tiene una amiga de la edad de mi hermana, y que va con ella a la escuela. Laura no se terminaba de creer que tuviera unos apellidos tan raros, y al saber por su amiga que sí son reales, parece que confía más en mí y que no le cuento mentiras. ¿Por qué iba a hacerlo? Habrá gente que mienta con las cartas, pero no yo...


Echo de menos ver más a mi hermana. Sólo nos vemos unas cinco o seis veces al año, y por quien más lo siento es por ella, porque sé que desea estar conmigo. Pero esto tiene que ser así, y ya llevamos siete años separados, aunque no nos acostumbramos. Mis hermanos mayores lo llevan mejor que nosotros, quizá porque han vivido más y son más adultos, no se... De todas formas, Cris es la que peor lo lleva, porque de golpe y porrazo nos perdió a todos: a sus padres y a sus hermanos, y con solo 5 añitos...

miércoles, 25 de junio de 2014

Cocina terrassa

Bueno, he recibido tu carta. Me temo que esta carta va a ser algo corta, pues en apenas 10 minutos me voy a trabajar. Ya sabes, en la tienda de mi padre.

¿Sabes? El sábado fui a “Caniche”, una discoteca de aquí, y pasé gratis, por el morro. Me divertí mucho. Había gente que conozco desde hace mucho tiempo. Seguramente iré más sábados a esa discoteca. Fíjate, incluso algunos chicos y chicas me conocían a mí, y sin embargo yo a ellos no los recordaba, porque en ocasiones han comprado tabaco en la tienda. Fue fenómeno.

Te estoy escribiendo al tiempo que llevo unos auriculares puestos, y claro, con “music”. Sería estupendo que formaras un grupo musical. Pero escúchame bien, yo soy tu voz femenina, ¿ok?
Mira, tu te inventas la música y yo le pongo la letra. ¿Que te parece?
Mark, me voy corriendooooo... Adioooos....

Acabo de contestar a Laura. Espero que la carta llegue pronto.
Esta es la última vez que hablaré de Susana, definitivamente. Fue una historia que pudo funcionar, pero yo no sé que demonios pasó. Quien quiera que la entienda. Menuda chica mas rara. No tengo ninguna necesidad de ir detrás de nadie, y menos de una persona que no significa ya nada para mí. “Arrivederchi, bambina”. El nuevo Mark toma forma...

He recibido una nota en la cuál me indican las fechas de los exámenes. Al llegar a la academia esta tarde, tanto Helena como Silves me han dicho que también la habían recibido. Los tres vamos hacia el abismo... ¡Pero si no hay tiempo! Apenas queda un mes, y estamos más verdes que las manzanas que comemos en casa.

¡Qué remedio! Todo el sábado permanecí encerrado en casa estudiando, y hoy domingo, exactamente igual. Para lo que va a servir. Pero si no me entero de nada, ¡leches!

Menudo aburrimiento de fin de semana. Mi hermano encima “cachondeándose” de mi. Vino a verme, y de paso comió con nosotros. NO le veo mucho últimamente, y a mi hermana mayor, ya ni de coña. Este destino cruel hizo que viviéramos Cocinas terrassa todos. Es muy triste, y es que nunca lograré acostumbrarme a esta ausencia de mis padres. Trato de encontrarle sentido, pero es inútil. A veces no puedo dejar de recordar su presencia, cuando mi madre me recogía entre sus brazos sin cesar, abrazándome como nadie lo ha hecho. Me miraba y remiraba, y sus besos no tenían fin. Con tan solo siete años, mi madre era todo para mí. Cris apenas tenía 3 años en aquél lejano ya 1974, y muchas tardes de los sábados éramos todo su mundo, mientras mi padre y mis hermanos mayores salían fuera.

Un triste y desapacible día del mes de mayo de aquél año, mi madre Cocinas terrassa de nuestras vidas, para no regresar jamás. Fue una muerte muy amarga, y estoy seguro de que allá donde esté, si es que hay algo al otro lado, habrá sufrido mucho por nosotros, pero también sabe que no debe estar triste, porque todos estamos bien cuidados y nunca nos ha faltado de nada. Al principio sí fue difícil, no podía imaginarme mi vida sin ella. Y cuando iba por la calle, en el autobús, a la salida del colegio, y veía a todos los niños con sus madres, no podía evitar las lágrimas y la pena por no tenerla a mi lado. Y entre susurros, imploraba: Mamá, ¿Cuándo volverás con nosotros?