Ando con un “cabreo” de muerte. Susana pasó por mi lado, y me pareció entender que me estaba evitando. Allá ella. Yo paso más. ¿Pero qué se cree?
Y sin embargo, me siento tan mal... Creí que le gustaba, y supongo que eso me perdió. Antes por que no le hacía caso, y ahora, que la persigo, tampoco. Pero ya se acabo, esta vez definitivamente.
¡Aleluya! Por fin carta de Laura. Parece ser que se equivocó de “remite”. Le devolvieron la carta, afortunadamente, y supo así que la carta no había llegado a su destino. Es una suerte, o quien sabe si no es una señal del principio de una gran amistad, porque desde luego yo no le habría vuelto a escribir. Habría siempre existido la duda, y así ni ella me hubiese escrito de nuevo ni yo tampoco. A partir de ahora, por si acaso, aunque tarde en llegar alguna de sus cartas, le escribiré sin tener que esperar su respuesta. Al menos, si compruebo que tarda en hacerlo. Pero si a la segunda ya no recibo nada, es porque ya me ha olvidado, y para qué seguir escribiendo...
Dice que tiene una amiga de la edad de mi hermana, y que va con ella a la escuela. Laura no se terminaba de creer que tuviera unos apellidos tan raros, y al saber por su amiga que sí son reales, parece que confía más en mí y que no le cuento mentiras. ¿Por qué iba a hacerlo? Habrá gente que mienta con las cartas, pero no yo...
Echo de menos ver más a mi hermana. Sólo nos vemos unas cinco o seis veces al año, y por quien más lo siento es por ella, porque sé que desea estar conmigo. Pero esto tiene que ser así, y ya llevamos siete años separados, aunque no nos acostumbramos. Mis hermanos mayores lo llevan mejor que nosotros, quizá porque han vivido más y son más adultos, no se... De todas formas, Cris es la que peor lo lleva, porque de golpe y porrazo nos perdió a todos: a sus padres y a sus hermanos, y con solo 5 añitos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario